¿Puede que todos pensemos lo mismo al escuchar la palabra "milagro"?. Hasta ahora fueron mas mis años en el mundo que como cristiana, no recuerdo que pensaba realmente sobre los milagros, pero en general le buscaba soluciones practicas y que para mi entender eran las reales.
Cuando conocí a Cristo, por lo menos eso me paso a mi, la cuestión cambio después de escuchar y leer testimonios de hermanos que conozco personalmente y de otros que no. Pero el testimonio personal llega, de alguna u otra manera llega.
Hace poco tuve que realizarme un estudio medico, una mamografía, y fui ansiosa por que era la primera vez que me realizaban una, pero tranquila por que suponía que a mi edad es un estudio de rutina. Todo el procedimiento fue mas o menos como lo esperaba. Veinte días después fui a retirar los resultados, una semana después fui al medico para que los viera y zaaaaasssss. "Mire Rossana, voy a extenderle una orden para que repita este estudio......." Ahí me quede.
Volví a casa, tome la orden y la mire varias veces al derecho y al revés igual que a la mamografía. Y ahí estaba yo frente a algo que no era normal.
Pedí un nuevo turno. Me presente con la orden, los estudios y seguramente mi cara de susto. Otra vez lo mismo. Volver a casa, Esperar. Retirar. Mejor dicho, volver a casa y orar, orar, avisarle a las hermanas para que oren, y orar, rodillas, entregar, orar. El día que fui a retirar los resultados a punto de entrar en el Instituto dije "Señor estoy aquí, es tu voluntad, sea lo que sea vas a estar conmigo".
Unos días después me presente frente al especialista y me dio la noticia "Esta todo bien".
Salí del consultorio y en lo único que no podía dejar de pensar era en la cantidad de resultados de mamografías que había sobre la mía cuando la fui a retirar. Me preguntaba cuantas de ellas podían decir "Gracias Señor". Me preguntaba cuantas de ellas tenían a pesar de la aterradora respuesta el consuelo de saber que un padre tan maravilloso como el mio, Dios, estaba allí para consolarlas.
Para mi, lo que me paso es un milagro. Mas allá de que muchos digan que esto pasa a diario, también a diario muchas mujeres reciben tristes noticias. Y yo puedo decir Gracias a Jesús, que me ama y no me abandona en ningún momento, que fui sanada por su gran amor.
No pienses "que suerte... esta todo bien", piensa en los otros, ora por ellos, que no solo puedan gozar del milagro que estas gozando tu, sino que también puedan llenarse del gozo de tener a Jesús en sus vidas.
Bendiciones Roxy

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada